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viernes, 30 de septiembre de 2016

Bornos, primer templo en España bajo la advocación del Rosario



Hasta dentro de dos años en que se cumpla el V Centenario (1518-2018), seguramente en los distintos medios iremos recibiendo información sobre el famoso viaje de D. Fadrique Enríquez de Ribera a Tierra Santa, expedición que tendría como resultado la constitución de los primeros viacrucis de España e implantados en la villa Bornos y en la ciudad de Sevilla. Los bornichos debemos estar muy orgullosos con este evento y, entre otros, dos son los motivos más importantes: el uno, que dicha aventura partió desde el propio Bornos; y el otro, que la fundación de sendos viacrucis fue germen importantísimo para la instauración de la Semana Santa tal como la conocemos hoy día con sus escenas pasionistas. Con esta efeméride nuestro pueblo queda inmerso con letras de oro en la propia Historia de España, pero en este inigualable rincón de Cádiz también aconteció otro hecho histórico-religioso de envergadura muy a tener en cuenta y bastante desconocido.

Aprovechando que hace 8 siglos se publicaron las Bulas promulgadas por el Papa Honorio III, confirmando así la fundación de la Orden de los Dominicos (1216-2016) -auténticos propulsores del Santo Rosario-, y gracias a este medio de difusión promovido por la Semana Cultural, quiero dedicar unos apuntes sobre la introducción del Rosario en España, notas por las que Bornos también queda inscrito con letras de oro en la magna historia de nuestro país. Nuestro municipio le tiene mucho cariño a su Patrona, la Virgen María bajo la advocación del Santo Rosario, pero ¿desde cuándo proviene esa devoción?, ¿existe memoria y fecha cierta?, ¿conocen los bornichos que fue su pueblo el primer lugar español donde se levantó un templo dedicado a la más importante de las advocaciones marianas?

El Rosario en sí tiene una prehistoria que abarca desde los martirios de cristianos en Roma hasta la predicación de Domingo de Guzmán, que funda dicho ejercicio en el siglo XIII. De todas formas, en tiempos de Santo Domingo no existía el rosario-objeto devocional tal y como lo conocemos hoy. Existía, no obstante, un tipo de “contador” para el rezo múltiple del Paternóster. Posteriormente, ya a finales del siglo XV, comenzaría a extenderse por Europa y comenzarían a fundarse las cofradías del Rosario (1).

En España, también los predicadores dominicos comenzaron a instaurar las cofradías del Rosario a finales del siglo XV, y consta la del convento sevillano de San Pablo (1481) como la más pretérita (2). El Papa Pío V difunde el Rosario universalmente tras relacionar la Batalla de Lepanto (1571) con la gran victoria de los cristianos sobre el Turco, triunfo atribuido a la milagrosa intervención de la Virgen del Rosario. En 1573, el Papa Gregorio XIII estableció el primer domingo de octubre como fiesta de la Virgen del Rosario a celebrar en aquellos lugares donde hubiera altar o capilla dedicada a esta advocación. La solemnidad se hizo general el año 1671 para toda la Iglesia española.

La devoción al Rosario en la provincia gaditana se pensaba que arrancaba unida a la batalla naval de Lepanto, ya que recientemente se pudo documentar la existencia en Cádiz capital de una cofradía en torno a esta advocación en 1575. Sin embargo, se tienen datos de cofradías anteriores a la de Cádiz como es la del Rosario de Chiclana (3), la cual existía ya en 1551.

Pero falta el dato más curioso e importante. Hace varios años, a mis manos llegó una revista religiosa, denominada “La Cruz”, fundada a mediados del siglo XIX por D. León Carbonero y Sol e impresa con censura eclesiástica (4). Pues bien, en una edición de dicha revista publicada en Madrid, que data del año 1889, se puede leer un artículo intitulado “¿Qué templo fue el primero en España dedicado al Santísimo Rosario?”, texto que me gustaría ilustrar de forma íntegra y literal para que todos los bornenses puedan disfrutar de su lectura, y dice así:
“¿Qué templo fue el primero en España dedicado al Santísimo Rosario? Atendida la importancia de la devoción del Santísimo Rosario, la cual, desde que fue instituida por nuestro glorioso compatriota Domingo de Guzmán, no ha decaído ni un instante, todo lo que con ella se relacione no puede dejar de ser interesante y simpático para todo aquel que se precie de amante devoto de la Madre de Dios, que, inspirando esta devoción a su siervo Domingo, nos enseñó a honrarla de un modo para Ella tan agradable y al mismo tiempo tan provechoso para el pueblo cristiano. Dicho esto, y amando tan entrañablemente todo buen católico la devoción del Rosario de María, ¿no será oportuno inquirir qué templo fue el primero que en España se dedicó a la Santísima Virgen bajo la hermosa advocación de Nuestra Señora del Rosario, ilustrando, así, más y más la brillante historia de esta devoción dulcísima? No ha faltado quien, buscando datos sobre esta materia, haya adquirido algunos tan respetables y fidedignos que le obligan a creer que la gloria de levantar por primera vez un templo dedicado al Santísimo Rosario pertenece a la archidiócesis de Sevilla, que en amor y entusiasmo por la Madre de Dios jamás permitió ser vencido por ninguna otra de esta nación tan finamente devota y amante de María. Apenas se hallará un pueblo en esta bendita tierra que no venere una imagen de la Virgen, a la cual vaya unida una de esas hermosas tradiciones que ensanchan el alma y la llenan de ternura. ¡Con cuánta razón sus hijos la han apellidado con sencillo entusiasmo tierra de María Santísima! Como en premio de esta ternura la Reina del cielo la ha mirado con especial predilección, multiplicando en ella sus favores, no dejando nosotros de considerar la admiración y el amor que despertaría en los devotos de la Virgen una historia mariana de Sevilla y su archidiócesis. Entre estos favores no es el menor aquel que le fue concedido siendo elegida para erigir en España el primer templo bajo el título del Santísimo Rosario. En el arciprestazgo de Arcos de la Frontera, de la cual dista dos leguas, está la linda villa de Bornos en la más pintoresca campiña que puede imaginarse. Bordeada, por un lado, por el Guadalete que corre mansamente por entre hermosas huertas y frondosas arboledas, y a la falda de agreste sierra, semeja, contemplando a  distancia su blanco caserío, un ejército de blancas palomas que se ha posado en medio de aquellos vergeles, donde parece eterna la primavera. En esta villa fundó, en 1493, el Adelantado Mayor de Andalucía y Duque de Alcalá, D. Francisco Enríquez de Ribera, Señor de ella, un monasterio del Orden de San Jerónimo, el cual fue erigido con toda magnificencia y suntuosidad, siendo desde sus principios un plantel de observantísimos religiosos, entre los cuales descollaron muchos que han dejado renombre por sus preclaras virtudes, y no pocos por su reconocida sabiduría. Una de las condiciones impuestas por el piadoso fundador a los monjes jerónimos al aceptar éstos el monasterio, era que la iglesia había de tener por titular el Santísimo Rosario, del cual el piadoso Adelantado era devotísimo. Es innegable que desde que esta devoción fue establecida por el más ínclito de los Guzmanes, fue sumamente apreciada en toda la cristiandad; más tampoco puede negarse que adquirió su principal celebridad en el Pontificado del Papa San Pio V, especialmente después de la famosa victoria de Lepanto, por lo cual es muy digno de ser considerado el título que recibió el monasterio de Bornos, cerca de un siglo con anterioridad a la derrota de la formidable armada turca, que aconteció en 1571. Después del siglo XVI no pocos santuarios recibieron esta advocación, pero antes de él, apenas se tendrá noticia de alguno con excepción del insigne monasterio que hoy nos ocupa. No es nuestra esta afirmación, pues teniendo a la vista un precioso manuscrito de principios del pasado siglo, titulado “Campos Elysios Christianos. Historia y antigüedades de la villa de Bornos y su comarca”, su autor, Fr. Pedro Mariscal, predicador y lector de Sagrada Escritura en aquel convento de Jerónimos, nos da esta noticia, señalando la importancia de la advocación que recibiera aquel santo templo aun corriendo todavía el siglo XV. Venerada como titular, recibía culto, colocada en el lugar preferente del retablo mayor del monasterio, una imagen hermosísima de Nuestra Señora del Rosario. Hoy no está allí, con la supresión de la comunidad fue trasladada a la iglesia parroquial de la villa que le profesa gran devoción. Por su majestad y belleza tiene fama en todos los pueblos de la comarca, diciendo de nosotros que es la que más nos ha cautivado de cuantas hemos visto de las llamadas de vestir. La iglesia que ha motivado estas líneas, doloroso es decirlo, ya no existe: la impiedad del siglo XIX se ensañó en ella y en el contiguo monasterio con un verdadero lujo de horrible crueldad. Era de estilo grecorromano, conteniendo innumerables preciosidades artísticas que han desaparecido. Entre estas últimas pueden contarse unos gigantescos blandones de metal blanco, notables por su forma, antigüedad y origen. Procedían de Inglaterra, del templo donde se veneraron las reliquias de Santo Tomás de Cantorbery, hasta el cisma de Enrique VIII, siendo adquiridos en aquella época por la comunidad. Hoy están delante del altar mayor de la parroquia de Bornos, donde también se venera el Santo Cristo del Capítulo, imagen milagrosísima que poseyó el monasterio. Merced al furor de los vándalos de ahora, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario del monasterio de San Jerónimo de Bornos está casi destruida. Han desaparecido toda la bóveda y las capillas del lado del Evangelio, conservándose por una especie de milagro las demás, el coro y la bellísima cúpula de la capilla mayor que, como un monumento fúnebre, se eleva sobre la torre parroquial, el torreón morisco del palacio de los duques y el campanario del convento de clarisas de Corpus Christi, fundación del B. Juan de Ribera. El monasterio, casi convertido en ruinas, es morada de manada de cerdos y de otros animales, que huellan las sepulturas de los antiguos moradores de aquel claustro, entre ellos la del más ilustre de los historiadores jerezanos, Fr. Esteban Rallón , hijo y prior que fue de aquella santa casa. Permítasenos ahora preguntar: si es en realidad la iglesia del monasterio de Bornos la primera que se edificó en España en honor del Santísimo Rosario, ¿seria intempestivo aventurar el pensamiento que una suscripción general abierta entre los católicos españoles la reedificase devolviéndola al culto de la Santísima Virgen?”.

La verdad, poco más hay que agregar a este artículo fechado en el año 1889. En todo caso, podríamos añadir la confirmación que hace Gaspar Gorricio de Novara (con fuentes documentales del historiador Sancho de Sopranis), el cual apunta que anteriormente a la fundación del templo bornense existieron algunas pequeñas capillas, pero nunca una iglesia bajo dicha advocación rosariera. Sí, el primer templo dedicado en España a la Virgen del Rosario se fundó en Bornos el año de 1493 (5), y fue tanta la devoción en nuestra villa que, incluso, su iglesia principal poseía -y posee- el título de Santo Domingo de Guzmán, fundador de tan excelso rezo. Los libros de bautismos más antiguos de la Parroquia están fechados en el año 1532, y ya por aquel entonces el edificio ostentaba la dedicación dominical (6).

Madre e Hijo, el rezo del Rosario y el rezo del Viacrucis, dos ejercicios muy extendidos e importantísimos en la cristiandad católica (sino los que más), y ahí ha estado -y está- nuestro Bornos como protagonista vip de la Historia General de España. Todo, por supuesto, gracias a la familia Ribera: D. Francisco Enríquez de Ribera, con el Rosario; y D. Fadrique Enríquez de Ribera, con el Viacrucis. Ambos fueron hermanos (por parte de padre) y, allá por los siglos XV y XVI, Señores de nuestra gaditana y bella villa.

Finalmente, por justicia, no me gustaría dejar pasar esta oportunidad escrita para anotar que, observando algunos títulos del nomenclátor de nuestro callejero, a todos nos debería dar un poco de vergüenza que estos dos personajes históricos lleven cinco siglos esperando el reconocimiento del pueblo al que tanto amaron. Uno de ellos, incluso, está enterrado en Bornos junto a su mujer, porque así lo dispuso en su testamento por deseo propio.

A.M.G.P.
Semana Cultural 2016
                                                                               
Fuentes consultadas:

(1) “Orden de los Dominicos: Historia del Rosario”. (www.dominicos.org).
(2) “El Rosario en Sevilla” - Carlos J. Romero Mensaque - 1990.
(3) “Los Rosarios Públicos en Tarifa, I" - Espinosa de los Monteros, F. - 2005.
(4) “Revista religiosa La Cruz” - Tomo I - 1889.
(5) “Contemplaciones sobre el Rosario de Nuestra Señora historiadas: un incunable
       sevillano” - Gaspar Gorricio de Novara - 2002.
(6) “Una aportación a la Historia de Bornos” - Manuel Barra - 2006.


Portada de la revista La Cruz publicada en 1889
Ruinas de Santa María del Rosario en la actualidad
Ruinas de Santa María del Rosario en 1924





Dibujo muy sintetizado del monasterio realizado en 1773




domingo, 24 de noviembre de 2013

Bornos, el Primer Vía Crucis de España.

Retrato real de D. Fadrique
La decisión de crear este blog un 24 de noviembre tiene su explicación. Fue un 24 de noviembre del año 1518, hace nada menos que 495 años, cuando se inició un viaje que sería ejecutado por aquel Ribera de profunda formación religiosa que ostentaba el Marquesado de Tarifa y el Señorío de Bornos, entre otros títulos. Nuestro personaje histórico se llamaba don Fadrique Enríquez de Ribera. Partió nuestro hombre desde su villa de Bornos hacia tierras de Jerusalén un 24 de noviembre de 1518 y llegó a Sevilla un par de años después, el 20 de octubre de 1520, después de atravesar por varios paises de Europa hasta llegar a Tierra Santa. A su vuelta a España instauró el Vía Crucis en Bornos desde la puerta del monasterio jerónimo de Santa María del Rosario hasta el humilladero de la Cruz de Esperilla. En Sevilla hizo lo mismo desde su Casa de Pilatos hasta la Cruz del Campo. Vía Crucis es un término latino que en español significa "Camino de la Cruz". Se refiere al camino que recorrió nuestro Señor Jesucristo cargado con la Cruz desde el Pretorio de Pilato hasta el monte Calvario y, en éste, desde que fue clavado en el patíbulo hasta ser colocado en el sepulcro. Consta de catorce escenas “pasos” o episodios que reciben el nombre de estaciones, por constituir momentos de parada o descanso. La tradición señala que entre el Pretorio y el Calvario hay 1.321 pasos, equivalentes a 997,13 metros. Y esa medida fue la que planteó don Fadrique para erigir su vía crucis bornense.

Libro del viaje
¿Se puede decir que Bornos fue el germen de la Semana Santa tal como la conocemos hoy día en Andalucía? La respuesta es que sí. El Vía Crucis no fue el origen y causa primera de la representación de la Semana Santa, pero sí fue un elemento decisivo en la formación de la religiosidad popular en torno a la Pasión, junto a las representaciones litúrgicas, el movimiento de los flagelantes, la devoción a la Vera+Cruz o los frutos de las predicaciones cuaresmales. Lo que sí se puede afirmar tajantemente es que tanto el vía crucis de Bornos como el de Sevilla son el origen de la Semana Santa tal como la conocemos hoy día con sus escenas pasionistas portadas por costaleros o cargadores. Así lo investigó don Joaquín González Moreno en los archivos de Medinaceli, documentación que por el año 1957 se encontraba en Madrid.

Puerta de los jerónimos en 1954
¿Cuándo se erigió en Bornos el Vía Crucis a la Cruz de Esperilla? A la llegada de su viaje en 1520, don Fadrique trajo consigo gran cantidad de estatuas, libros, bulas y privilegios para sus casas de Sevilla y Bornos. Entre estas gracias espirituales hay que encuadrar la práctica del Vía Crucis, que estableció en ambas poblaciones. Por eso, con casi total seguridad, el Vía Crucis de Bornos se instauraría en la cuaresma del año 1521 como se hizo en Sevilla ya que Fadrique trajo privilegios para ambas poblaciones. Pero, aún hoy, habría que constatar el dato en los archivos de Medinaceli. ¿Por qué decimos que Bornos fue el germen del Primer Via Crucis de España? De sobra sabemos que fue en Bornos y en Sevilla donde se erigieron sendos via crucis. Aun no conociendo el dato exacto de la instauración del ejercicio a la Cruz de Esperilla, decimos que nuestro pueblo fue el germen porque toda la aventura comenzó en Bornos un 24 de noviembre de 1518, lugar y fecha en la que don Fadrique inició esta aventura que culminó, tres años después, con el tan piadoso ejercicio del Vía Crucis.

Ruinas actuales de la Cruz Esperilla 
Se ha magnificado un poco el papel que el ejercicio del Vía Crucis jugó en el nacimiento de las corporaciones y de las estaciones de penitencia. Algunas hermandades existían bastante tiempo antes que el piadoso ejercicio y muchas de ellas nacidas en el siglo XVI no tienen ninguna relación con el mismo. Esta estación participaba más de las características de una romería que de una procesión urbana, a ello debía ayudar, en su caso, la climatología primaveral y la percepción de los ricos olores de una vegetación que se abre a la vida en el tiempo de la Cuaresma; pero difícilmente soportable si se producían las lluvias que habían de convertir en un fangal y hacer intransitable el itinerario. El itinerario estaba flanqueado por cruces de madera y altares portátiles que, decentemente aderezados, señalaban los pasajes del Vía Crucis. No sabemos si se mantenían durante toda la Cuaresma o se desmontaban y erigían cada viernes, día señalado para la celebración del ejercicio.

Frasquita Larrea, en su Diario de Bornos,describe un 4 de mayo del año 1826 la siguiente pintoresca imagen: “A un cuarto de Legua de aquí hay una cruz que llaman de Esperilla. En el día 3 de mayo la gente del campo la adornan con flores, y todo el pueblo va allí de paseo por la tarde. Se va por las laderas que están más allá del Nacimiento. Nosotros nos colocamos sobre la acequia cubierta que está junto al manantial, que por estar en alto, nos proporcionaba a un mismo tiempo la vista del camino y la de las montañas y campiñas. El paisaje era admirable. De un lado todo era movimiento, del otro todo reposo. Por el uno, la variedad de los colores del ropaje de tantas mujeres, el sonido de las guitarras, la grita de los muchachos, todo era vida y bullicio. Por el otro, todo era sublimidad y sosiego. Grandes moles de nubes se habían encaramado sobre la cordillera, y se estaban tan inmóviles y reflejaban tan igualmente los visos que les dispensaban los últimos rayos del sol, que el horizonte parecía estar cercado por peñascos de nácar”. 


Mapa del viaje
Parece ser que en Bornos, por Cuaresma, se siguieron realizando los ejercicios del Vía Crucis de Esperilla (pues existen varios más en la población como el de los franciscanos, el de clarisas etc.) hasta el siglo XIX, pero también sabemos que hasta la Cruz de Esperilla existía y llegaba una romería de mayo, tal como lo detalla Frasquita Larrea. Sería justo y bueno para el futuro de nuestro municipio que las instituciones se pusieran de acuerdo para restaurar el humilladero de la Cruz de Esperilla, que actualmente se encuentra en ruinas, y colocar una nueva cruz en forja que recordase tan importante efeméride. Y por qué no, refundar de nuevo el antiguo Vía Crucis y la romería de primavera. Todo está en la voluntad del pueblo. 

Llegada histórica del Nazareno y Nuestra Señora
 a la puerta de los jerónimos el pasado
23 nov. de 2013
A.M.G.P.