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jueves, 17 de marzo de 2016

La fiesta del Viernes de Dolores en la calle Granada

La Señora de la Resurrección

El origen de la festividad del Viernes de Dolores se remonta a la Edad Media. La denominada fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, preparada por la literatura ascética del siglo XII, es introducida por primera vez en Alemania consecuencia del Sínodo Provincial de Colonia (año 1423) para contrarrestar las burlas de los herejes hacia la imagen de la Virgen Dolorosa. A raíz del mismo, el arzobispo de Colonia, Teodorico de Neurs, la inserta en el viernes de la tercera semana después de Pascua.

Será en 1727 cuando Benedicto XIII la extienda con el título de “Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María”, situándola el viernes después de la dominica de Pasión, es decir, el viernes anterior a la Semana Santa, a fin de recordar los dolores que padeció la Santísima Virgen María durante la Pasión de su hijo.

La controversia radica en el año 1688, y en concreto, parte de la Orden de los Siervos de María que difunde el culto de la Dolorosa y obtiene del Papa Inocencio XI una fiesta propia de la tercera dominica de septiembre, que posteriormente Pío VII extenderá a toda la Iglesia en 1814. Será Pío X quien asigne establemente el 15 de septiembre.

Paralelamente, en lugares como España ya existía un culto especial en torno a Ella dentro del contexto de la Semana Santa, donde se tiene como motivo de hermandades y cofradías.

Sin embargo, durante el Concilio Vaticano II, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, se decidió suprimir las fiestas consideradas “duplicadas”, es decir, aquellas que se celebrasen dos veces en un mismo año. Por tanto, se suprimió la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora el viernes anterior al Domingo de Ramos, siendo reemplazada por la moderna fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el 15 de septiembre.

A pesar de ello, la Santa Sede y las normas del Calendario Litúrgico contemplan en el Misal Romano que “en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de María y en sus calendarios propios sea tenida como fiesta o solemnidad, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias”.

En Bornos, en la Iglesia de la Resurrección, tenemos documentación que atestigua que ya en el año 1747 ésta era una festividad arraigada. Así, la devota Mariana Carrasco en su testamento dotó “a mi madre y señora de las Angustias sita en la iglesia de dicho hospital de la Resurrección de esta villa” (nombre con el que en la época era conocida Nuestra Señora del Mayor Dolor) de una huerta “para que la goce por suya y de su renta se le haga una fiesta el Viernes de Dolores de cada un año con Santísimo Manifiesto todo el día, misa cantada y sermón, y a la tarde Corona, Salve y Letanías; y sino (sic.) se pudiere predicar el sermón por la mañana que se predique a la tarde […]”. 

Posteriormente, en el año 1775, se funda la Orden Servita. También en este caso tenemos constancia de que se sigue celebrando la festividad del Viernes de Dolores en la misma Iglesia de la Resurrección en honor a Nuestra Madre.

En última instancia, señalar que a lo largo del siglo XIX desaparecerán tanto la Orden de los Siervos de María como la propia hermandad, pero que sí se mantiene la tradición de celebrar la festividad de María el Viernes de Dolores, siendo el único culto anual que se oficia con regularidad a lo largo del tiempo en dicha Iglesia de la Resurrección.

Refutando a nuestro hermano Manuel Barra en su libro Iglesias y Ermitas de Bornos (1), tenemos documentación servita donde en el año 1788, encabezando el acta de 25 de marzo, se lee: “Hallándose junta la congregación y Orden Tercero de Sierbos (sic.) de María Santísima de los Dolores, Nuestra Señora y Madre de Dios, en su glorioso título de las Angustias, en esta su Yglesia y hospital de la Santíssima Resurrección de Nuestro Señor Jesuchristo”. Por tanto, concluimos que fue la devoción popular y la importancia de esta fiesta de los Dolores el desencadenante del cambio de advocación de Nuestra Titular, siendo el propio pueblo el que le atribuye el nombre de Dolores.

Esta prueba de continuidad y fervor nos responde el porqué a esta iglesia, y a esta Dolorosa que veneramos, no se le pudo despojar de su festividad en un día tan insigne para nuestra cofradía, quedando entre las exenciones señaladas por el Concilio Vaticano II.


[1] BARRA RODRÍGUEZ, M. Iglesias y ermitas de Bornos, Hdad. Ntra. Sra. del Rosario, Bornos, 1995, p. 117: “En esta iglesia se estableció la Venerable Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores, vulgarmente conocidos como Servitas, el 14 de julio de 1775 […] ya hacía tiempo que la Virgen de las Angustias era denominada como Virgen de los Dolores”.

A.G.S.

miércoles, 16 de abril de 2014

Miércoles Santo 2014 en Bornos. Resurrección. Recorrido.


Recorrido 2014: Iglesia del Hospital de la Resurrección, Granada, Plaza I de Mayo, Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Sebastián, Peña, Luna, Carreteros, Alta, Plaza Don Jesús González Ramos, Nuestra Señora del Rosario, San Jerónimo, Ancha, Cruz y Traviesa, Corrales, Villamartín, Granada e Iglesia del Hospital de la Resurrección.


ANTIGUA E ILUSTRE COFRADÍA DE LA 
SANTÍSIMA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y VENERABLE HERMANDAD DEL 
SANTO CRISTO DE LA FLAGELACIÓN Y 
NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR 

El primer dato histórico conocido sobre esta hermandad es el proyectado en el testamento de Diego Álvarez, por el año de 1555, en el que dejó escrito que la cofradía se denominaría “COFRADÍA DE LA SANTÍSIMA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO", con sede en la futura Iglesia del Hospital de la Resurrección, calle Granada. 

SEDE: Iglesia del Hospital de la Resurrección. 

FUNDACIÓN: A partir del año 1576, bien a finales del s. XVI
o muy a principios del s. XVII. 

SALIDA: Miércoles Santo, a las 22:00 horas. 

TITULARES: Santísimo Cristo de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor. 

PASOS: Dos, el de Cristo y Virgen. 

TÚNICAS: Blancas y abiertas, con botones rojos. Los fajines y capirotes rojos.
En los antifaces, sobre círculo blanco, la Cruz de Jerusalén bordada en rojo.
Aunque a partir del año 2013 el escudo ha sido modificado respetándose
su ya tradicional Cruz de Jerusalén roja. 

RESEÑA HISTÓRICA: Diego Álvarez, bornense fundador de la Iglesia y Hospital de la Resurrección en el año 1555, dejó escrito en su testamento que si algunos bornichos quisieran fundar en dicha iglesia alguna hermandad, que fuese con el nombre de “Cofradía de la Santísima Resurrección de Nuestros Señor Jesucristo”. Así, con ese nombre, fue fundada a partir del año 1576 (año en que comienza a construirse la Iglesia-Hospital); por lo tanto, fue fundada bien a finales del siglo XVI o muy a principios del XVII. Durante su historia, la hermandad se reorganizó dos veces: en 1713 y en 1951. El Cristo de la Flagelación es una magnífica hechura donada al hospital, en 1683, por el enfermero Francisco Palomino. La Virgen del Mayor Dolor es una talla muy antigua -pues ya existía, presumiblemente, en la calle Granada desde la fundación de su iglesia- y fue denominada Virgen de las Angustias o de los Dolores hasta mediados del siglo XX. En 1951 (segunda reorganización), por error, se le dio la nueva advocación de Nuestra Señora del Amparo. Ya en 1955 se le daría el título de "Mayor Dolor" (seguramente por el corazón y los puñales en plata que ostenta la Señora desde el siglo XVIII y que la hace una Virgen Dolorosa). También en el siglo XVIII, la cofradía sacaba el Domingo de Resurrección, en efusiva procesión revestida de gran boato y cohetes, la imagen del Resucitado realizada por el bornense Diego de Armario en el año 1694. 

A.M.G.P.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Hdad. de la Resurrección. Resumen histórico.



ANTIGUA E ILUSTRE COFRADÍA DE LA SANTÍSIMA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y VENERABLE HERMANDAD DEL SANTO CRISTO DE LA FLAGELACIÓN Y NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR

El primer dato histórico conocido sobre esta hermandad es el proyectado en el testamento de Diego Álvarez, por el año de 1555, en el que dejó escrito que la cofradía se denominaría “COFRADÍA DE LA SANTÍSIMA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO", con sede en la futura Iglesia del Hospital de la Resurrección, calle Granada. 

SEDE: Iglesia del Hospital de la Resurrección. 

FUNDACIÓN: A partir del año 1576, bien a finales del s. XVI, o muy a principios del s. XVII. 

SALIDA: Miércoles Santo, a las 22:00 horas. 

TITULARES: Santísimo Cristo de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor. 

PASOS: Dos, el de Cristo y Virgen. 

TÚNICAS: Blancas y abiertas, con botones rojos. Los fajines y capirotes rojos. 
En los antifaces, sobre círculo blanco, la Cruz de Jerusalén bordada en rojo. 
Aunque este año de 2013 el escudo ha sido modificado
respetándose su ya tradicional Cruz de Jerusalén roja. 

RESEÑA HISTÓRICA: Diego Álvarez, bornense fundador de la Iglesia y Hospital de la Resurrección en el año 1555, dejó escrito en su testamento que si algunos bornichos quisieran fundar en dicha iglesia alguna hermandad, que fuese con el nombre de “Cofradía de la Santísima Resurrección de Nuestros Señor Jesucristo”. Así, con ese nombre, fue fundada a partir del año 1576 (año en que comienza a construirse la Iglesia-Hospital); por lo tanto, fue fundada bien a finales del siglo XVI o muy a principios del XVII. Durante su historia, la hermandad se reorganizó dos veces: en 1713 y en 1951. El Cristo de la Flagelación es una magnífica hechura donada al hospital, en 1683, por el enfermero Francisco Palomino. La Virgen del Mayor Dolor es una talla muy antigua -pues ya existía, presumiblemente, en la calle Granada desde la fundación de su iglesia- y fue denominada Virgen de las Angustias o de los Dolores hasta mediados del siglo XX. En 1951 (segunda reorganización), por error, se le dio la nueva advocación de Nuestra Señora del Amparo. Ya en 1955 se le daría el título de "Mayor Dolor" (seguramente por el corazón y los puñales en plata que ostenta la Señora desde el siglo XVIII y que la hace una Virgen Dolorosa). También en el siglo XVIII, la cofradía sacaba el Domingo de Resurrección, en efusiva procesión revestida de gran boato y cohetes, la imagen del Resucitado realizada por el bornense Diego de Armario en el año 1694.

A.M.G.P.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Bornos, el Primer Vía Crucis de España.

Retrato real de D. Fadrique
La decisión de crear este blog un 24 de noviembre tiene su explicación. Fue un 24 de noviembre del año 1518, hace nada menos que 495 años, cuando se inició un viaje que sería ejecutado por aquel Ribera de profunda formación religiosa que ostentaba el Marquesado de Tarifa y el Señorío de Bornos, entre otros títulos. Nuestro personaje histórico se llamaba don Fadrique Enríquez de Ribera. Partió nuestro hombre desde su villa de Bornos hacia tierras de Jerusalén un 24 de noviembre de 1518 y llegó a Sevilla un par de años después, el 20 de octubre de 1520, después de atravesar por varios paises de Europa hasta llegar a Tierra Santa. A su vuelta a España instauró el Vía Crucis en Bornos desde la puerta del monasterio jerónimo de Santa María del Rosario hasta el humilladero de la Cruz de Esperilla. En Sevilla hizo lo mismo desde su Casa de Pilatos hasta la Cruz del Campo. Vía Crucis es un término latino que en español significa "Camino de la Cruz". Se refiere al camino que recorrió nuestro Señor Jesucristo cargado con la Cruz desde el Pretorio de Pilato hasta el monte Calvario y, en éste, desde que fue clavado en el patíbulo hasta ser colocado en el sepulcro. Consta de catorce escenas “pasos” o episodios que reciben el nombre de estaciones, por constituir momentos de parada o descanso. La tradición señala que entre el Pretorio y el Calvario hay 1.321 pasos, equivalentes a 997,13 metros. Y esa medida fue la que planteó don Fadrique para erigir su vía crucis bornense.

Libro del viaje
¿Se puede decir que Bornos fue el germen de la Semana Santa tal como la conocemos hoy día en Andalucía? La respuesta es que sí. El Vía Crucis no fue el origen y causa primera de la representación de la Semana Santa, pero sí fue un elemento decisivo en la formación de la religiosidad popular en torno a la Pasión, junto a las representaciones litúrgicas, el movimiento de los flagelantes, la devoción a la Vera+Cruz o los frutos de las predicaciones cuaresmales. Lo que sí se puede afirmar tajantemente es que tanto el vía crucis de Bornos como el de Sevilla son el origen de la Semana Santa tal como la conocemos hoy día con sus escenas pasionistas portadas por costaleros o cargadores. Así lo investigó don Joaquín González Moreno en los archivos de Medinaceli, documentación que por el año 1957 se encontraba en Madrid.

Puerta de los jerónimos en 1954
¿Cuándo se erigió en Bornos el Vía Crucis a la Cruz de Esperilla? A la llegada de su viaje en 1520, don Fadrique trajo consigo gran cantidad de estatuas, libros, bulas y privilegios para sus casas de Sevilla y Bornos. Entre estas gracias espirituales hay que encuadrar la práctica del Vía Crucis, que estableció en ambas poblaciones. Por eso, con casi total seguridad, el Vía Crucis de Bornos se instauraría en la cuaresma del año 1521 como se hizo en Sevilla ya que Fadrique trajo privilegios para ambas poblaciones. Pero, aún hoy, habría que constatar el dato en los archivos de Medinaceli. ¿Por qué decimos que Bornos fue el germen del Primer Via Crucis de España? De sobra sabemos que fue en Bornos y en Sevilla donde se erigieron sendos via crucis. Aun no conociendo el dato exacto de la instauración del ejercicio a la Cruz de Esperilla, decimos que nuestro pueblo fue el germen porque toda la aventura comenzó en Bornos un 24 de noviembre de 1518, lugar y fecha en la que don Fadrique inició esta aventura que culminó, tres años después, con el tan piadoso ejercicio del Vía Crucis.

Ruinas actuales de la Cruz Esperilla 
Se ha magnificado un poco el papel que el ejercicio del Vía Crucis jugó en el nacimiento de las corporaciones y de las estaciones de penitencia. Algunas hermandades existían bastante tiempo antes que el piadoso ejercicio y muchas de ellas nacidas en el siglo XVI no tienen ninguna relación con el mismo. Esta estación participaba más de las características de una romería que de una procesión urbana, a ello debía ayudar, en su caso, la climatología primaveral y la percepción de los ricos olores de una vegetación que se abre a la vida en el tiempo de la Cuaresma; pero difícilmente soportable si se producían las lluvias que habían de convertir en un fangal y hacer intransitable el itinerario. El itinerario estaba flanqueado por cruces de madera y altares portátiles que, decentemente aderezados, señalaban los pasajes del Vía Crucis. No sabemos si se mantenían durante toda la Cuaresma o se desmontaban y erigían cada viernes, día señalado para la celebración del ejercicio.

Frasquita Larrea, en su Diario de Bornos,describe un 4 de mayo del año 1826 la siguiente pintoresca imagen: “A un cuarto de Legua de aquí hay una cruz que llaman de Esperilla. En el día 3 de mayo la gente del campo la adornan con flores, y todo el pueblo va allí de paseo por la tarde. Se va por las laderas que están más allá del Nacimiento. Nosotros nos colocamos sobre la acequia cubierta que está junto al manantial, que por estar en alto, nos proporcionaba a un mismo tiempo la vista del camino y la de las montañas y campiñas. El paisaje era admirable. De un lado todo era movimiento, del otro todo reposo. Por el uno, la variedad de los colores del ropaje de tantas mujeres, el sonido de las guitarras, la grita de los muchachos, todo era vida y bullicio. Por el otro, todo era sublimidad y sosiego. Grandes moles de nubes se habían encaramado sobre la cordillera, y se estaban tan inmóviles y reflejaban tan igualmente los visos que les dispensaban los últimos rayos del sol, que el horizonte parecía estar cercado por peñascos de nácar”. 


Mapa del viaje
Parece ser que en Bornos, por Cuaresma, se siguieron realizando los ejercicios del Vía Crucis de Esperilla (pues existen varios más en la población como el de los franciscanos, el de clarisas etc.) hasta el siglo XIX, pero también sabemos que hasta la Cruz de Esperilla existía y llegaba una romería de mayo, tal como lo detalla Frasquita Larrea. Sería justo y bueno para el futuro de nuestro municipio que las instituciones se pusieran de acuerdo para restaurar el humilladero de la Cruz de Esperilla, que actualmente se encuentra en ruinas, y colocar una nueva cruz en forja que recordase tan importante efeméride. Y por qué no, refundar de nuevo el antiguo Vía Crucis y la romería de primavera. Todo está en la voluntad del pueblo. 

Llegada histórica del Nazareno y Nuestra Señora
 a la puerta de los jerónimos el pasado
23 nov. de 2013
A.M.G.P.